El desaparecido Málaga Cinema. Edificio único en el paisaje urbano malagueño

Gracias a la fotografía, el desaparecido Málaga Cinema vuelve a ser objeto de la atención del público malagueño.

Recién inaugurado el edificio se eligió, probablemente, esta fotografía como imagen de marca del nuevo y espectacular cine. Placa única del año de inauguración del desaparecido Málaga Cinema en el archivo de procedencia: el fondo fotográfico de la empresa  “La casa de la postal” de Barcelona.

Fotografía del desaparecido Málaga Cinema hacia 1935
Fotografía del Málaga Cinema hacia 1935

Del arte del silencio a la magia del sonoro. El papel del desaparecido Málaga Cinema

En los años veinte del pasado siglo, el paisaje urbano malagueño se va poblando rápidamente de salas cinematográficas. La nota dominante de estos nuevos cines es que se montan en sólidos inmuebles bien integrados en el casco urbano. Difieren de otros cinematógrafos anteriores, como Vital Aza, Pascualini o el Salón Victoria Eugenia, de arquitectura y programación circenses. Así nacen, en pleno centro de la capital, el Petit Palais, el Cinema Concert o el Goya. En los barrios, el Moderno o el Plus. Todos dedicados a la proyección de las mejores obras del que se da en llamar el Arte del silencio, es decir, el cine mudo.

Pero si la década de los veinte fue buena para el negocio del cine, la de los treinta, con el sonoro, promete más. El cine se ha abierto hueco en todas las capas sociales y la demanda invita a los empresarios. En plena República, y en un radio que no supera los 200 metros, aparecerán tres nuevos cines: El Echegaray, 1932, el cine Actualidades, 1934, y el Málaga Cinema. En el inicio de aquella década la competencia es feroz. El Goya se anuncia en verano como sala con temperatura de playa, y en la cartelera de los diarios locales aparece como Palacio de la Cinematografía. No le va a la zaga el Petit Palais, que alterna el eslogan Cine de moda con el de Alcázar del Cine. En este contexto surge el hoy desaparecido Málaga Cinema

El mejor cine popular de España.

Mucho antes del 31 de agosto de 1935, fecha de apertura del Málaga Cinema, se anuncia en la prensa local que pronto se inaugurará el mejor cine popular de España. Sin duda una afirmación exagerada, pero quizás no ajena a la voluntad del propietario.

Para ello disponen de una enorme parcela, fruto del alineamiento surgido tras el Plan de Grandes Reformas Urbanas. Sus laterales lindan con las calles de los Granados y Casapalma. La fachada principal con la recién ampliada plaza de las Cortes de Cádiz, antes, y después, de Uncibay. En aquel extenso solar, un cuadrilongo que en su esquina a Casapalma se adentraba hasta media plaza, habían estado las oficinas de la Administración de Correos. Sustituidas por uno de los primeros salones de variedades que hubo en Málaga. Luego, según nos cuenta Francisco Bejarano, en aquel espacio hubo un almacén de muebles y una fábrica de espejos. Completaban el solar otras viviendas hasta la entonces tortuosa calle de los Granados. En 1934, sobre el derribo de este conjunto se empezará a levantar el edificio del Málaga Cinema.

Detalle del plano Callejero de Málaga de 1918, M. Zalazar
Detalle del plano Callejero de Málaga de 1918, M. Zalazar

Desde el primer momento se distingue por sus notables cualidades. No es un cine al uso, es el Cinema. Aforo de casi dos mil localidades. Dos bares, uno en el vestíbulo de entrada por calle Casapalma y otro en el piso del anfiteatro. El más avanzado sistema de acondicionamiento de aire. Y lo más sorprendente, el precio de las localidades: 50 céntimos la butaca de patio y 70 la de anfiteatro, frente a la peseta que cuesta la entrada en el resto de los cines del centro.

El proyecto arquitectónico, diseño de Antonio Sánchez Esteve

Juan del Río González, promotor de este gran proyecto, cuenta para su realización con un arquitecto experimentado, el gaditano Antonio Sánchez Esteve. Autor que para entonces tiene en su haber la construcción de tres grandes salas cinematográficas: el Cine Municipal y el cine Gades, ambos en Cádiz, y el cine Torcal, en Antequera. En ellas se ha distinguido por el empleo de estructuras arquitectónicas innovadoras y por la impronta de “modernidad” que reflejan estos edificios. Acordes con los planteamientos del racionalismo expresionista que se dejan notar en la arquitectura europea.

Eduardo Mosquera Adell, en una tesis doctoral editada digitalmente por la Universidad de Sevilla, realiza un minucioso análisis de la obra de Sánchez Esteve. En ella recoge el estudio de los ocho cines construidos por este arquitecto en distintos puntos de Andalucía. A estos hay que sumar otros tres proyectos que no llegaron a ejecutarse. En este panorama destaca la obra del desaparecido Málaga Cinema al que califica de “obra maestra del racionalismo en Andalucía y aún en España” (p. 787). 

Contenido y continente. Función y forma

Queda fuera de duda que la pérdida del inmueble del Málaga Cinema supone una merma considerable en el ya escaso patrimonio arquitectónico de la ciudad. No deja en buen lugar a instituciones y entidades culturales que en el tardo franquismo promovieron o consintieron su derribo. El cine cae en 1974. La ciudadanía, callada de oficio, poco pudo opinar sobre el acontecimiento.

El desaparecido Málaga Cinema hace historia de la historia del cine en Málaga. Gran referente de la vida de una época. Es también una mella en la memoria que intentamos paliar con la recuperación de su imagen a través de la fotografía.

Edificio emblemático del racionalismo expresionista español, que cuenta con escasa presencia en la ciudad. Sobre su forma expresiva se ha insistido en su estrecha relación con la arquitectura naval. Gran trasatlántico con dos chimeneas, ojos de buey, y una gran pared como la amura de un buque.

Homenaje al Cine

Conviene matizar que los ojos de buey son elementos que se repiten en la obra de Sánchez Esteve. Los encontramos en el cine Almirante de San Fernando y en los proyectos de cines para Algeciras y Tarifa. Sin negar la mayor, creo que el desaparecido Málaga Cinema guarda secretos por descubrir. Entiendo que tan extraordinaria obra arquitectónica es un sentido y silente homenaje al Cine.

Basándome en los principios que articulan el movimiento racionalista, en la idea de que la forma solo debe ser expresión de su uso o función, creo que la gran fachada del Málaga Cinema representaba –representa– la mecánica de la toma y proyección cinematográficas: una película que corre entre dos grandes cilindros, en el centro el cuadro que se expone en la cámara y que luego se proyecta, es decir, la cartelera. Eso me sugiere la fotografía con que empiezo este comentario. Los cilindros de tracción de la película también cuentan con perforaciones como las dos torres del cine.

Paseándonos por Google Maps se pueden ver imágenes actuales de la Plaza de Uncibay y del edificio de oficinas que sustituyó al Málaga Cinema. Un contraste muy interesante a las fotografías históricas que presentamos en photoespacio.com.

El desaparecido Málaga Cinema sigue dando que hablar.

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