Málaga. Plaza de la Constitución. Junio de 1966.

Más de cincuenta años nos separan de esta imagen de la plaza de la Constitución en el anochecer de un día de primeros de junio de 1966.

No es tan lejana, sin embargo, la impronta del neón publicitario que cerraba la vista de calle Larios en el eje sur-norte hasta los últimos momentos del siglo XX.

La foto merece ser portada de unos de esos libros que activan la memoria proyectando el imaginario colectivo.

Dista mucho de la intención industrial con que se hizo, que no era otra que registrar el estado general de unos anuncios gestionados por la empresa Publicidad Diana, quizás la más potente del ramo en Málaga por aquellos años.

Málaga. Plaza de la Constitución. Junio de 1966
Málaga. Plaza de la Constitución. Junio de 1966

La imagen forma parte de un reportaje más completo que da cuenta del rotundo éxito de los tubos luminosos de neóntanto aquí, la plaza más concurrida de la ciudad, como en Fuente Olletas, entonces entrada a Málaga desde el norte por la carretera de los Montes.

Hay algo más: el contenido documental de la imagen, la información histórica que guarda. Se diría que la imagen se asemeja a un tejido del que pudiéramos entresacar infinidad de hilos que condujeran, cada uno de ellos, a densas madejas cargadas de información. El motivo que origina la fotografía, nos adentra en el contenido de la oferta comercial del momento. Encabezada por Philips, el amplio espectro de electrodomésticos que acoge la marca, apuntaba entonces casi a un único objeto de deseo: el televisor; desde hace ni siquiera un lustro, se puede ver ya en Málaga la programación, en horario de 14 a 24 horas, de TVE (el UHF, o TVE 2, llegará varios años más tarde). El resto de los rótulos luminosos, en combinaciones de color que la gama de grises de la imagen no es capaz de interpretar, anuncian la inminente campaña de verano y con ella, probablemente, el guirigay que traerán los guiris, otra nota de color en el cansino dominio gris del tardo franquismo.

Punto de luz es igualmente la cartelera cinematográfica. A pocos metros de la esquina de Marmolejo (plaza de José Antonio –con tipografía más pequeña– Primo de Rivera con calle Granada) los cines del Centro ofrecen lo último: el Echegaray, La noche, de Antonioni, con Marcello Matroianni, Jeanne Moreau y Monica Vitti; en el Málaga Cinema, sesión doble, Megaton ye-ye, cuota española de Jesús Yagüe con la participación de Micky, Mochi y María José Goyanes, y El apartamento, película dirigida por Billy Wilder en 1960, protagonizada por Jack Lemon, Shirly MacLaine y Fred MacMurray; en el Albéniz, una de las épicas de Cecil B. DeMille, Sansón y Dalila, con Hedy Lamarr y Victor Mature; en el Victoria, programa doble infantil con la película de Walt Disney El caballo sin cabeza (nada que ver con la cabeza sin caballo de El Padrino)y El extra, de Cantinflas. El tormento y el éxtasis, en el Alameda;  Oeste Salvaje, en el Atlántida; Cita trágica, en el Astoria, y La carga de la Policía Montada, en el Andalucía. Alejados del Centro, el Royal y el Lope de Vega, anuncian reestrenos.

Otros hilos que conducirían a otras tantas madejas pueden ser: la densidad del tráfico rodado y el parque de vehículos en Málaga en la segunda mitad de los años sesenta; la música en vinilo de Elisia y otras ofertas comerciales en la calle Granada o, en otra vertiente, el toldo de sacos cosidos que cubre la calle, próximo el paso de la procesión del Corpus. Una recomendación: métale la lupa a la foto.

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