Estabilización de negativos en vidrio.

En la estabilización de negativos en vidrio rotos se procede al sellado del conjunto entre uno o dos vidrios normales.

La selección de uno u otro procedimiento se hace en función del número de trozos en los que esté roto el negativo, del tipo de fractura de que se trate y de si está completo o no.

Si un vidrio es suficiente, optaremos por este método, ya que el conjunto adquiere menor volumen y peso. El vidrio empleado debe ser fino, de un milímetro o milímetro y medio, según el tamaño del negativo a reparar.

Procedimiento para la estabilización de negativos en vidrio rotos.

Antes de la estabilización de negativos en vidrio, procederemos a la limpieza minuciosa de cada uno de los trozos que componen el negativo. En este ejercicio se trata de un negativo de 13 x 18 cm roto en dos pedazos y prácticamente completo.

El nuevo vidrio es del mismo tamaño que el negativo original y de un milímetro de espesor. Una vez que este se ha limpiado con agua y jabón, se procede a darle un último aclarado con agua destilada antes de secarlo con papel. Se deja unas horas que seque bien.

Puesto sobre papel secante fotográfico, colocamos sobre él un marco del mismo tamaño exterior y de medio centímetro de anchura, realizado en cartulina de conservación. Sobre este marco colocamos correctamente los trozos del negativo a estabilizar, con la emulsión hacia abajo.

La sujeción de los trozos de negativo para crear el negativo completo se realiza con pinzas metálicas, a las que se les ha adherido un trozo de papel secante fotográfico para que no dañen la pieza a reparar. Las pinzas deben colocarse en los laterales más cortos del negativo porque el sellado se hace comenzando por los lados más largos.

En este ejercicio estamos reparando un negativo de una vista de Granada de principios del siglo XX. Es muy importante que el encaje de las piezas sea correcto, ya que si no sucede así, cuando digitalicemos el negativo la imagen se verá de manera incorrecta. Al ser la fractura muy recta resulta un poco complicado que los perfiles coincidan. Con un poco de paciencia y el auxilio de una mesa de luz y de una lupa conseguimos el resultado esperado.

Sellar el conjunto con cinta adhesiva Filmoplast es el siguiente paso para la estabilización de negativos en vidrio. Para realizarlo hay que colocar el negativo en posición vertical. Nos servimos de dos pesos de piedra recubiertos con papel de conservación. Colocamos el negativo de forma que mire hacia nosotros el cristal nuevo y podamos visualizar el marco de cartulina que hemos intercalado entre el cristal y la emulsión.

Comenzamos por los lados largos, cortando un trozo de cinta un poco más larga que el lado del cristal y pegándola siguiendo la línea que muestra el marco de cartulina que hemos intercalado entre el cristal y la emulsión. Aseguramos las esquinas siguiendo un procedimiento de pegado de la cinta que las dejas fuertes y seguras. Podemos utilizar una espátula de hueso para afirmar el pegado.

A continuación hay que sellar los lados cortos. Para ello se quitan las pinzas de sujeción y giramos de posición el negativo.

Procedemos de la misma manera que en el caso anterior, pero como las esquinas ya están aseguradas, cortamos el adhesivo del mismo tamaño que el cristal, colocándolo siguiendo la línea del marco de cartulina y doblándolo sobre si mismo. Aseguramos el pegado con la espátula de hueso.

Una vez que el negativo está sellado hay que proceder al embellecimiento del conjunto, eliminando, por un lado, los restos de las esquinas que sobresalen y, por el otro lado del negativo, el trozo sobrante para que el marco que hace la cinta sea solo de medio centímetro y no tape la información icónica de la fotografía.

Si el negativo hubiera estado rotos en más trozos, o la fractura fuera difícil de sujetar de esta manera, habríamos tenido que utilizar un adhesivo para pegar los trozos antes de ponerlos entre cristales. En este caso hubiéramos utilizado gelatina fotográfica purificada, estableciendo pequeños puntos de unión entre los trozos. Este proceso se queda para otra actividad, que llamaremos 4.

El resultado es bueno. El negativo ya está protegido. Se ha realizado la práctica de estabilización de negativos en vidrio.

Este es el final. Un repaso para eliminar la suciedad, fundamentalmente de los dedos de la mano, con un algodón humedecido si es necesario y eliminación del polvo con la pera de aire.

Guarda en material de conservación: sobre de cuatro solapas y caja adecuada al tamaño del negativo.

Webgrafía.

LUPA [en línea]. Luis Paväo Ida. http://www.lupa.com.pt

Deja un comentario